Café
Un café, solo por favor
Me acabo de despertar, ha sido una noche dura, he tenido pesadillas y no he concebido el sueño. Me he despertado un par de veces y los maullidos de mi gato no me han dejado dormir de seguido, -será cabrón-.
Con las ojeras en la cara me dirigí hacia el cuarto de baño y pasé dos minutos mirándome a los ojos con un único cepillo de dientes en la boca. Tras terminar no sabía si había actuado correctamente, ¿era el momento de lavarse los dientes? ¿O era mejor tras el café?
Bueno, qué me desvío y ahora llega mi momento favorito del día. Hay quien toma el abrir los ojos como inicio, sin embargo, el despertar es solo el prólogo del libro, no el libro.
Tras un par de preguntas sin respuesta, bajé las escaleras y ahí la vi, mi amada.Introducí la cápsula del café y esbocé la primera sonrisa del día, con los dientes limpios, claro. Coloqué la taza y empecé a sentir las notas y la intensidad del café, me quedé perplejo y embobado ante su caída a la vez que entraban esas dudas de cada mañana.
¿Café solo o con leche? ¿sacarina? ¿Azúcar? Esta mañana elegí el café solo. Bueno, más bien me vi forzado a ello. Abrí la despensa en busca de leche, azúcar, churros y canela. Pero estaba vacía. -de todos modos, café es café- pensé. Cuando le añado tantas cosas siempre me pregunto si realmente me gusta el café o me gusta el decoro que le aporto yo, y al meter el primer sorbo entro en consciencia, efectivamente, me gusta el café.
Voy viendo como baja la taza poco a poco mientras nombran unas cuantas noticias irrelevantes en el telediario, un nuevo caso de corrupción acompañado de un -Viva España joder- en tono irónico.
Bueno, he acabado el café, el final nunca me gusta, se siente frío y a veces ni me lo tomo, u otras le echo un poquito más de leche para que coja otro sabor, pero esta vez estaba solo y decidí tirarlo, al fin y al cabo, el prólogo todo el mundo se lo suele saltar, y claro, es solo café.

